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sábado, 26 de agosto de 2017

Ven...

Que tal sí nos dejamos llevar a ese mundo mágico que hay en tu interior. Si nos acercamos poco a poco hasta quedar tan pegaditos que tu límite y el mío se fundan en un solo renglón.

Ven... acercate que ya la mente se me calentó y no puedo parar. Llevas todo el día tentandome entre líneas y tu que me conoces bien sabes como me enciende sentir tu contoneo febril.

Ya es tarde para arrepentimientos y dolores de cabeza fingidos. Además ya sabes lo que te espera entre mis manos y la magia que mis dedos pueden llegar a ejercer en tu lisa piel.
Hoy estas de digno, pero nadie mejor que yo sabe como hacerte sudar cuando te sujeto con firmeza.

Y ahora que ya nos pusimos de acuerdo después de un día de estar evitandonos en medio de coqueteos y caricias sutiles, querido lápiz pongámonos a escribir.

Ratch Kendel

HAY DÍAS


Hay días en los que no quiero decir nada
y por decir tengo mucho,
pero en los labios se frenan las palabras
y sin que la tinta haya mermado
el lapicero queda inútil.

Esos días en que las ideas bombardean
mi mente presurosa y soñadora,
y compone millones de oraciones y frases inconclusas
que al papel no logran llegar resolutas.

Días de llantos incontrolables
que inspirarían maravillosas enmiendas,
días repletos de letras innombrables
que por querer salir causan grandes contiendas.

Y así, entre lo mucho y lo poco,
se debaten mi mente y mi mano
mientras tratando de escribir me trastoco

sintiendo este día de frustración tan mundano.

Ratch Kendel

ABSTINENCIA


Con la mente en blanco, 
sentada en este viejo banco, 
contemplo una hoja en blanco 
deseosa por recibir cualquier letra,
 rayón o trazo que caiga sobre su piel.

Y sostengo en mi mano un lapicero blanco, 
lo giro entre mis dedos como si así pudiera 
la inspiración fluir, pero es un objeto reprimido
esperando estimularse y derramarse en el papel.

Así transcurre la mañana, llega la tarde y cae la noche,
sin que el par de amantes puedan realizar
su habitual derroche de pasiones desbordadas,
en medio de lineas y renglones que permanecerán vacíos.

martes, 28 de octubre de 2014

ESCRIBIR

Para mi, escribir es catártico, tomo un lápiz y un papel y encuentro el camino a la libertad de mi alma.
Plasmo en cada palabra pedazos de mi. Con cada palabra sucumbo a mi delirante mente y la dejo fluir sin mas.
Escribo porque me gusta sentir como al aferrarse la tinta en la hoja, quedan impregnados mis sentimientos en las palabras.
Una hoja en blanco es como un lienzo virgen que le exige al artista hacer con el, y no lo juzga, e independiente de lo que el pintor haga, ese lienzo siempre sera feliz porque no muere en blanco... en el olvido.
Escribir y leer, dos verbos que encierran y a la vez liberan el espíritu, que nos permiten vivir nuevas vidas, explorar nuevos mundos y crear otros universos.
Cuando escribo escapo de la realidad, del mundo y a veces también de mi misma; pero al final del párrafo me encuentro con la sensación de haber derramado mi corazón en un escrito.


Ratch Kendel