miércoles, 13 de septiembre de 2017

DIEZ AÑOS

Ha pasado tanto tiempo desde ese fatídico día en que cada uno siguió con su vida por su lado, muchos días, en tantos meses simplemente pasó un huracán que consterno todo.
Fue un lapso de sueños cumplidos, otros tantos rotos, y otros más postergados. La vida siguió, fluyó como el agua en el cauce de un río, a veces torrencial, a veces parsimoniosamente.
Y aquí estoy, diez años después removiendo los escombros, reconstruyendo el paisaje que dejó la catástrofe, haciendo una nueva ciudad en medio de lo que dejó el paso del fuerte viento.
Y como cuando pasan los sucesos catastróficos, uno encuentra cosas perdidas, en medio del caos encontré los sentimientos que pensé que había perdido. Los miro, los analizo y no se que hacer con ellos, no se si guardarlos o dejarlos ir.
Ha sido mucho tiempo pensando que hacer cuando llegará este momento, y ahora que llegó no he podido hacer nada, han sido tantas las cicatrices que devastaron todo, siento el  alma muerta, apesar del amor que aun pueda haber debajo de todo no quiero nada, se que sigo estando viva y que aun albergo muchas cosas de antes pero ya no siento mariposas, creo que ya no sueño con nada. Y tal vez solo se deba a las circunstancias, o tal vez así debe sentirse el amor despues de tantos años.
En medio de las ultimas rafagas de viento ruego que la tormenta pare y que pueda encontrarle sentido a este mundo de sentimientos fallidos.

Ratch Kendel